27 mayo 2009

Recordando con The Beatles.

La primera vez que escuché a los genios de Liverpool era un polluelo lampiño de apenas 14 años de edad; Hey Jude fue la carta de presentación con la que estos cuatro grandes de la música invadieron mi mundo adolescente, llenando de luz ese bosque umbrío de la inspiración que no se atrevía a gritarme en el cerebro que también era capaz de escribir.

Había crecido escuchando canciones románticas, disco, salsa y cumbia pero fue Raúl –compañero de aula en la secundaria- quien un buen día enterado que mi padre acababa de comprar un súper equipo reproductor de música se apareció por casa con dos LP de The Beatles. Apenas vi en la carátula a unos barbudos desaliñados me sentí incomodo pero era mi mejor amigo y no podía ser descortés. En una de las portadas los músicos cruzaban una pista, y en la otra posaban parados en un viejo portón.

Emocionado, “Lucky” –así lo apodábamos- desenfundó el primer LP, colocó aquel enorme circulo de vinilo en el tocadiscos y los acordes de “Hey Jude” empezaron a sonar, lo demás fue magia. Terminada la canción cambió el disco por el segundo y “Come Together” retumbó en toda mi sala; acababa de ingresar al universo de los “Beatlemaniaticos”.

Al fondo las imponentes islas, grandes embarcaciones cruzando frente a ellas, un mar en calma reventando tímidamente en la orilla, el sol de verano brillando agresivamente sobre la bahía, y nosotros observando, parados tras la ventana de mi casa en pleno viaje astral, desdoblados volando por el cosmos sin necesidad de un porrito, guiados solo por la música de los genios; ambos en pleno éxodo rompiendo por un instante el cordón umbilical con la realidad.

Hoy estuve viendo una colección de DVDs de la historia de The Beatles (10 horas de duración) y caí en cuenta que cuando tenia 7 años de edad este grupo acababa de separarse, fue después de 7 años de su separación cuando los escuché por primera vez; la colección de DVDs la compré en el 2002 y después de 7 años nuevamente la he vuelto a ver, solo espero que no pasen 7 años para poder asistir a un concierto de Paul McCartney. El CD que más termino por agradarme ha sido él ultimo que grabaron: Let It Be.

Luego me enganché con muchas otras bandas de rock, últimamente con Maroon Five y Franz Ferdinand pero The Beatles es The Beatles.

“Hey Jude, no lo hagas mal, / Toma una canción triste y mejórala, / Recuerda dejarla dentro de tu corazón / Y luego puedes empezar a hacerla mejor.” (The Beatles)



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16 mayo 2009

Si algún día te llegara a conocer.

Cuando se es joven uno siente que tiene el mundo en un puño, pensamos que todo es divertirse, enamorarse y ser feliz. Pero los años nos empiezan a caer encima y con ellos un sin fin de nuevas responsabilidades vienen a llenar aquella maleta que nos toca cumplir en la vida. Muchas veces el temor a lo desconocido, la inexperiencia, conlleva a que se tome decisiones erradas que después se quisieran corregir, es en ese momento cuando se toma conciencia que una vez cruzado el puente de la adolescencia, juventud y el ser adulto ya no hay marcha atrás.

Para ser feliz hay que cerrar ciclos porque de lo contrario nos sentiremos incompletos, inconformes con nosotros mismos. Yo tengo uno que jamás veré culminado, tal vez estoy siendo demasiado realista, quizás estoy equivocado pero es haberme sentido realmente papá. Un amigo me dijo hace algún tiempo “aun estas joven y si no me equivoco todavía activo”, le respondí que “todavía puedo procrear pero hubiera querido tener un hijo(a) para verlo crecer, no solo para que me vea envejecer”. Aunque tengo una hija a la que quiero mucho, ella nunca estuvo junto a mí físicamente solo dentro de mi corazón.

¿Cómo se habría llamado? Camilo(a), según el sexo, siempre me gustó ese nombre después de Karina lógicamente. Muchas veces me soñé viéndolo(a) crecer, ser parte de su historia, convirtiéndome en su súper héroe, en el hombre que todo lo puede, en su ejemplo, sin que sospechara que yo solo era lo que quería que él o ella fuera en la vida: la mejor persona.

Hace varios años mientras trabajaba en un inmenso horno dentro de una fábrica procesadora de pescado le compuse este intento de poema al hijo(a) que esperaba llegara algún día:

Si algún día te llegara a conocer
te llevaría cerquita de mi pecho
para que sientas lo mucho que te quiero
y cómo la vida me cambia por ti.

Si algún día te llegara a conocer
te llamaré quizás ¡Campeón!
O mi más bella ¡Princesa!
Te robaré cada uno de tus besos o
me darás alguna trompada en la cabeza.

Si algún día te llegara a conocer
será porque Dios ya perdonó
el peor de los pecados
que en la vida
por mucho tiempo me atormentó.

Tengo la esperanza que en el futuro alguno de mis nietos lleve el nombre que se quedó guardado en mi alma para él que nunca llegó. Por ahora soy el sabelotodo, el amigo, el mago de mis sobrinos Jared y Brian que supieron despertar con su inocente confianza el lado paternal que largamente estuvo invernando dentro de mi, aunque a veces esto ha estimulado sanamente algunos celos.

La vida juega ¿quién la comprende? Por más deseos las cosas siempre son diferentes.


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29 abril 2009

Influenza Porcina (ligera reflexión).

Ciertamente el tema de la influenza porcina no es para bromear pero en mi caso es inevitable hacer una pequeña reflexión a mi manera. Cada diario –sea del país que fuera- siempre trae algo nuevo con que desequilibrar nuestro estado emocional y terminar comiéndonos las uñas por el nerviosismo que nos despierta. Al final los más beneficiados con toda esta situación son los medios de comunicación amarillistas que intentan encontrar algún mensaje escondido dentro de las centurias escritas por Nostradamus que nos revele algo, o recurren a la Biblia como fuente de ayuda para explicar lo que está sucediendo en el mundo.

Esta es una oportunidad que los representantes católicos, cristianos, evangélicos, mormones, testigos de Jehová, ortodoxos, protestantes, etc. no dejaran pasar para recordarnos que el Apocalipsis cabalga raudamente hacia nuestro presente y que la batalla entre el bien y el mal ha empezado. Volverán a enumerar las guerras, a recordar el SIDA, el calentamiento global y ahora la influenza porcina como el inicio de la cuenta regresiva hacia la extinción de nuestra especie. Y que aun estamos a tiempo de expiar nuestros pecados, de arrepentirnos de todo lo bailado.

Por otra parte puedo presagiar que vamos camino a convertirnos en vegetarianos ¿qué no? ¡Claro que sí! Bastaría con dar un repaso a las enfermedades que han atacando al tipo de carne que consumimos: Res (vaca loca); Ave (gripe aviar); Pescado (el colera); Porcino (influenza porcina); y al ser humano el SIDA.

Creo que con la influenza porcina se establece un antes y un después dentro de las relaciones personales porque si antes te saludabas con un beso en la mejilla ahora no puedes ya que corres el riesgo de ser contagiado, y qué decir de esos lengüeteos o copulaciones labiales que poco a poco serán parte del recuerdo, quedando como una sana alternativa para demostrar nuestro afecto los “besos volados”, aunque por si acaso los debamos esquivar, no resulte que el virus aprenda a volar y nos jode la salud.

Imaginémonos en el tálamo, allí donde los problemas se solucionan, donde el idioma no importa, donde la excitación y el amor nos manejan como títeres, ambos con mascarillas desechables: Ella con un tapaboca de color rosa y él con su tapaboca de color azul más el condón de color distinto; de seguro ésta variopinta situación echaría por tierra la atmósfera de sensualidad que debería reinar en la habitación ¿o no?

Esperemos a ver que sucede dentro de seis meses que es el tiempo que los científicos en epidemiología demorarán en encontrar una vacuna para protegernos de ésta nueva enfermedad, por ahora nos toca cumplir con las indicaciones del ministerio de Salud de cada país y educar a nuestros hijos, hermanos, padres, amigos, vecinos y pareja sentimental en el hábito de la limpieza.


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23 abril 2009

Peruanos en Japón.

El único punto de referencia que el pueblo japonés tenia del Perú era indiscutiblemente el majestuoso Machu Picchu o las misteriosas líneas de Nazca. Pero la popularidad del país que me vio nacer y que quizás no me verá morir creció con la llegada del ex presidente Alberto Fujimori al gobierno peruano. ¿De qué país eres? Del Perú. ¡Ah... Fujimori san! Era el clásico dialogo, aunque aisladamente por ahí alguien terminaba hablándome de la grandeza del imperio inca, en ese momento henchido de orgullo respondía con un emocionado ¡Sí!

Eran tiempos en que la comunidad peruana, segunda colonia latina más grande en este país, estaba conformada básicamente por obreros –algunos con estudios profesionales-; hombres y mujeres decididos a salir adelante, compatriotas emprendedores que venciendo la gran barrera cultural y del idioma fueron surgiendo de a poco en este país que en un principio generosamente nos abrió sus puertas brindándonos la oportunidad de pensar en un futuro mejor.

Los primeros inmigrantes una vez establecidos en esta isla asiática empezaron a traer a la familia: esposa, hijos, hermanos. Lentamente todos fueron integrándose a su nueva vida: los menores en la escuela y los mayores en su centro de labores. Con ellos un nuevo capitulo empezaba a escribirse no solo entre los peruanos sino también dentro ese universo de nacionalidades que pujantemente avanzaban con firmeza por alcanzar las metas trazadas.

Muchas veces a esta nueva generación solía decirle “ustedes no tiene porque repetir nuestra historia, nosotros fuimos la generación de los obreros pero ustedes tienen que ser la generación de los profesionales solo así sentiremos que el esfuerzo realizado no fue semilla sembrada en el desierto”. Hoy tengo la alegría de ver que dos jovencitos a quienes conocí desde pequeños son profesionales en diferentes especialidades, hijos de ex compañeros de trabajo.

He visto crecer niños peruanos con un futuro prometedor; familias que han detectado necesidades y gracias a ello crear pequeñas empresas; compatriotas que han logrado desarrollar su potencial profesional dentro de empresas japonesas; obreros que “se pusieron la camiseta” y aprendieron a manejar tan bien la calidad como algo propio; personas que han venido a dejar su fuerza y juventud haciéndole bien a éste país.

Pero no solo tenemos admirables personajes dentro de nuestra comunidad sino que también los tenemos a escala nacional, conocidos por peruanos y japoneses, como es el caso de Kaoru Morioka, reconocido como el Mejor Jugador de la Liga Profesional de Futsal de Japón en el 2008, entrevistado hasta el cansancio por todas las televisoras japonesas; también esta “Toto” Castillo, joven boxeador que acaba de ingresar al ranking japonés de la categoría Ligero de la WBA en el puesto 8 tras noquear al numero 6 del Japón Daisuke Hata; ahora podría disputar el titulo nacional antes de fin de año.

Somos muchos los que de manera sincera, honesta y licita nos hemos desenvuelto en este archipiélago, ganándonos el respeto de nacionales y extranjeros, aunque otros tantos mezquinos pretendan desconocer el esfuerzo realizado por los inmigrantes, legales e ilegales, contribuyendo en el desarrollo de Japón.

Algún día un inmigrante latino escribirá la historia de lo que fue el paraíso y la odisea de vivir en Japón, desenmascarando el mito creado en torno a este país. Por ahora seguiré contribuyendo desde este blog con mis historias.


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15 abril 2009

El Japón de ahora.

Con el paso del tiempo he sido testigo de cuánto fue cambiando el Japón que me recibió hace diez y siete años con el de ahora. A pesar de no tener el mismo porcentaje de inseguridad ciudadana que se conoce en otras latitudes del planeta podemos decir que la delincuencia se ha incrementado alarmantemente: asaltos, violaciones sexuales, asesinatos horrendos, prostitución infantil, etc. Diariamente este tipo de noticias se reporta a través de los noticieros televisivos y prensa escrita nacional. Crónicas policiales que no se difunden mas allá de sus fronteras porque los protagonistas son nipones.

Algo que antes habría resultado de cuento era imaginar que en este país industrializado llegara a existir una gran escasez laboral como la de ahora. Cuando la crisis mundial estalló y empezó a extenderse como reguero de pólvora, como una feroz pandemia por todo el mundo, los expatriados residentes en este archipiélago asiático jamás imaginamos el efecto devastador que tendría en las fábricas donde laborábamos. Son miles los desempleados foráneos, y otra cantidad similar que han empezado el retorno, el éxodo a la tierrita de origen.

Normalmente solíamos coincidir personas de muchas nacionalidades, cada domingo, en alguno de los centros comerciales pero ahora cualquier día de la semana es común toparnos con una gran masa de extranjeros desempleados pululando por los pasillos de estos grandes almacenes, sin dinero en el bolsillo, tan solo recreando la vista con la fastuosidad de sus escaparates.

De ser la más importante mano de obra que colaboró con el crecimiento de este país hemos pasado a ser los culpables de todos sus males. El japonés pareciera llevar en su ADN el jamás reconocer sus errores y buscar en otros al responsable de su actual falencia social, los elegidos somos los llegados desde tan lejos. Hoy la policía exige documento a cuanto extranjero se le atraviese, como si fuéramos peligrosos antisociales, ya no importa si estas legal o ilegal, solo basta que seas inmigrante para que se te acerquen rodeándote dos o tres efectivos, me recuerdan a la GESTAPO de Hitler persiguiendo a los judíos.

Hace poco la ultraderecha japonesa salió a las calles exigiéndole al gobierno que expulsara a los extranjeros porque para ellos somos responsables de su actual situación, que rápido olvidaron que éramos los que trabajaban de 8am hasta las 10pm para que pudieran irse temprano a casa a reunirse con sus familiares o a encontrarse con los amigos en algún bar sin que la producción se viera afectada. Ahora sufren de amnesia, pretenden ignorar que nosotros aceptábamos realizar aquel trabajo que ellos rechazaban por ser peligroso, cansado y sucio; hoy empujados por la actual situación están dispuestos a efectuar.

Ralph Ellinson decía: “Hace falta un compromiso muy profundo para cambiar y un compromiso hasta mas profundo para crecer”. Esto es algo de lo que esos politiqueros xenófobos por siempre adolecerán.

Intervención policial a un extranjero en Nagoya.




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06 marzo 2009

PERÚ: “Hermoso país milenario”.



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19 febrero 2009

Fue solo un sueño (Parte II).

El ímpetu de aquellos besos llenos de fogosidad nos hizo vulnerables a las ordenes excitantes del deseo, desbordándose en ambos el copioso afluente liquido seminal. Sus ojos marrón claro y los míos habían dejado de ser los de una pareja latina, eran dos líneas horizontales de un rostro oriental; ambos sonreíamos. “Te amo”, me dijo. Yo guardé silencio, observabandola fijamente, tratando de perpetuar su rostro juvenil en mi memoria. “Te quiero”, la escuché decir, yo solo la abracé. Dejamos transitar unos minutos y luego nos pusimos de pie, nuevamente nos abrazamos; el diminuto bikini amarillo cubriendo su húmedo sexo se unió a mi húmeda sunga. Abrazándola la besé a la vez que le decía “nunca te olvidaré”.

Juntos caminamos hacia una puerta de madera, color marrón, que daba a un pequeño patio compartido con otras viviendas vecinas. El piso de aquel espacio estaba cubierto con el verdor de un bien cuidado gramado. Frente a nuestra casa, en el patio, al aire libre, se alzaba una reducida habitación hecha de piedras con la apariencia de una gruta, dentro de ella estaba la ducha. Ambos nos bañamos: entre bromas y juegos sensuales sentimos nuestros cuerpos rozarse con apetito mutuo. Al término: Ella sonriendo volvió a la casa. Yo, cubriéndome la cintura con una toalla blanca, me quedé sentado sobre el gramado: observando el cielo, despejado de nubes, que parecía arder; el sol era una gran esfera naranja haciendo el amor con el mar, penetrándola lentamente; el soplo débil de la brisa marina me tocaba las partes desnudas del cuerpo como pañuelo de seda secándome la piel. El frágil sonido de pequeñas olas, hijas de un mar en calma, rompían el silencio de aquel embriagador escenario. La casa estaba sobre un acantilado desde donde se podía divisar la amplitud del océano.

Por espacio de treinta minutos recree la visión con el piélago que tenia frente a mí; después volví a ingresar a la casa. Ella descansaba desnuda bajo la sábana blanca. Desnudo me acosté junto a ella. Estiré el brazo izquierdo para que en él reposara su cabeza. Ella deslizó entre mis piernas su mano izquierda, cobijando en la calidez de su palma mi órgano viril; así se quedo dormida. Besándola en la frente también me dormí, sin llegar a decirle en ningún momento del sueño: “Te amo”.

Al despertar, recordé lo que he relatado, sonreí y me dije: “Fue solo un sueño”.


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02 febrero 2009

Fue solo un sueño.

Más de una vez he oído decir que los sueños son la manifestación del subconsciente de todo aquello que durante el o los días la persona vivió, entonces trato de interpretar lo que en estado de reposo mi cerebro escenificó. Después de hacerme un auto examen concluyo que no tiene sentido.

Bajo tres frazadas (mantas), cubierto hasta el cuello, con la calefacción encendida lentamente fui deslizándome por el invisible tobogán en el que te dejas caer sin miedo en las profundidades de ese mundo escondido dentro del inconsciente, que unas veces llega a ser un paraíso, otras un aterrador infierno. Una explosión de alegría o una dolorosa depresión que te desbordan los canales lagrimales.

Soñando, me vi en un pequeño departamento de dos habitaciones con paredes blancas. La puerta de ingreso se veía maltratada por el tiempo, llevaba la pintura descascarándose, cayendo al suelo como hojas secas de un árbol olvidado por la primavera. El primer ambiente era una reducida cocina: entrando, hacia la derecha, una ventana con dos puertas corredizas, ambas de vidrio en marcos de aluminio; debajo de esta cristalera el único lavadero pegado a un viejo repostero de madera color marrón. La luz que se colaba por entre los vidrios era intensa, sin llegar a ser cegadora, el escenario añejo se apreciaba como una hermosa pintura.

En la segunda habitación, reposando, estaba ella, en una cama con el espacio exacto para dos personas: de sabanas blancas, y almohadas con fundas también de color blanco. Los rayos del sol pasaban por entre la pequeña ventana muy cerca del tálamo donde su juvenil belleza esperaba me inclinara para entregarle aquel beso que ella decía era la más valiosa colección que guardaban sus delgados y frágiles labios. Sentía que me amaba. Llevaba el cabello corto, color castaño; las facciones de su rostro: ojos marrones claro, nariz pequeña -estéticamente atractiva-, pómulos menudos; parecían esculpidos por el mas genial de los escultores. La lozanía de su piel, desnuda de maquillaje, reflejaba una gran hermosura.

Sus veinte abriles saltaban a la vista detrás de aquel diminuto traje de baño amarillo. Aquellos erguidos senos con los pezones apenas cubiertos irradiaban sensualidad. Cada parte de su cuerpo estaba bien distribuida dentro de su metro sesenta y cinco de estatura: la cintura sin un ápice de grasa, la firmeza de sus glúteos, sus dibujadas piernas; despertaban excitación.

Henchido de emoción, sonriendo con picardía, me acerqué con paso moroso hacia aquella preciosa anatomía de piel blanca, tostada por el verano. Ella, me extendió los brazos. Yo, me puse de hinojo frente a ella. Nos abrazamos. Nos besamos: La humedad de sus labios y los míos formaron un único rió caudaloso de pasión. Mi lengua buscaba con desesperada lujuria sentir la de ella, ambas intimaban; nuestras hormonas bullían descontroladamente. Aquella copulación labial nos aisló del mundo. Con los ojos cerrados viajamos a nuestro propio paraíso. Un ósculo nos convirtió en dioses capaces de controlar el tiempo y el espacio. Creadores de una felicidad desconocida por el mundo.

Continuara...

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25 enero 2009

La Virgen de Guadalupe en Japón.

Es sabida la gran fe que despierta la Virgen de Guadalupe en toda Latinoamérica. La historia cuenta que fue el indígena Juan Diego Cuautlatoatzin el elegido para tener el primer contacto con la beata mexicana más conocida en el mundo hispano. Son muchos los cantantes, poetas y escritores que le han dedicado parte de su arte para mostrarle su reverencia. Hasta el día de hoy son cuantiosos los testimonios que aseguran los milagros recibidos por esta santa mujer.

"Sabe Juan Diego que yo soy la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive. Mucho quiero que se me construya una casita para mostrar a mi hijo y para darlo a todos los hombres que me invoquen. Porque yo en verdad soy vuestra madre compasiva. Para cumplir mi deseo ve al palacio del Obispo de México y dile cómo yo personalmente, yo que soy la Madre de Dios te envío", habría sido el pedido que le hiciera la Virgen a este humilde hombre en el año 1,531. Hoy la imagen de la Virgen Morena –como también se la conoce- que quedara estampada en el ayate de Juan Diego, se venera en la Basílica de Guadalupe, en el norte de la Ciudad de México.

Lo que nadie pudo imaginar, desde aquel entonces hasta la fecha, era que esta respetada imagen pudiera llegar a exhibirse para su venta en un centro comercial japonés. En el mes de septiembre del año pasado me encontraba “matando el tiempo” en el interior de uno de los impresionantes locales de la cadena AEON, en la ciudad de Nagoya, observando escaparates, cuando de pronto quede inmóvil, sonriendo, tan emocionado como un acolito, pues, tenia frente a mi no solo un bonito cuadro sino que también toallas, lienzos y una camiseta manga corta que no alcancé a fotografiar porque la compraron. Mas allá de no ser un creyente –como quisiera mi familia- lo que me alegró fue ver que aquella imagen tan popular y santificada por una gran cantidad de feligreses, en el continente americano, se hallara a la vista de todo el público: Japoneses y expatriados.


Pueden entrar a este link y conocer mas de Nuestra Señora de Guadalupe:
http://www.virgendeguadalupe.org.mx/apariciones/ilustrado/ilustrado1.htm


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11 enero 2009

El Amor.

Cuando observando el mar tu suspiro se va tomado de la mano con la brisa marina, y el sol se convierte en la imagen de una persona en especial, es cuando toca reconocer que estás dentro de los dominios del amor y que tu camino desde aquel momento empieza a depender de él. Son éstas cuatro letras las que convierten al “idiota en ladino, y al ladino en idiota”. Alguna vez me dijeron que el amor no da de comer pero si te alimenta el alma y llena de motivación tus días para conseguir lo que necesitas –respondí-. El amor es la mejor vitamina del ser humano.

El amor es mágico: te cautiva; te hace volar; te ilumina la vida; te cambia los días; te ayuda a reconocer algo nuevo a cada paso, en lo mismo que hasta ayer solo era monotonía. También el amor es dolor, lágrimas, días grises, confusión. Es un revoltijo de sentimientos encontrados; tan bello y enigmático como las entrañas de la inmensidad oceánica.

Por amor muchos se convierten en héroes: lo arriesgan todo, y si pierden no se detienen para lamentarse, siguen adelante estoicamente. A otros los deja como despreciables lacras, basura hedionda, absolutos cobardes por enamorarse de otra vida y abandonar a quien esta a su lado. Los inquisidores ojos de la sociedad siempre suelen tener un cartelito listo para colgártelo.

En el complejo mundo del amor nadie tiene la verdad absoluta: todos tienen la razón, y todos a su vez están equivocados. Por él las neuronas se te pueden desquiciar; soplarte al oído que ya es hora de partir, de adelantar la despedida. O se convierte en esa voz divina que te resucita como a un Lázaro y despeja tu mente de aquellos nubarrones que empañan tu sendero hacia la felicidad.

“Cada persona que habitó en mi vida, ahora reconozco, solo fue una pequeña velita misionera alumbrándome una parte del corazón, porque cuando tú llegaste me alumbraste hasta el alma”, escribí alguna vez; pero también llegué a escribir cosas como: amarte tanto fue mi peor error, porque de tanto sentirte amada se te olvidó amarme. Un día puede ser el más estupendo de los vinos, y en otros el más letal de los venenos, así es el amor.

A veces pienso que el amor es un idioma complejo de entender y que solo se le sobreentiende; una palabra cuyo significado real es difícil de encontrar. Enarbolándolo como única bandera se unen personas del mismo sexo –aunque esto lo ve mal algún Dios-; algunas se enamoran de otras ya en matrimonio; otras se saltan la abismal diferencia de edad. El amor es un antiguo jeroglífico que nadie llegará a descifrar con certeza.

Si habita en el corazón, el cerebro o en el alma ya que importa; el amor es un Dios: aunque no lo puedas tocar si puedes sentirlo muy adentro. Por eso creo que es mejor sentarse tranquilo en éste coche que él conduce, y otear desde la ventana el horizonte incierto, confiando que al final terminará llevándonos hacia la felicidad, aunque la felicidad duela encontrarla.

“¡Tú eres el amor!... Si no existieras no podría inventarte porque significa que estaría muerto.” (Javier)


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