Cuando era joven tenia una divertida manía, cada vez que subía al autobús para trasladarme a la universidad, ir de visita a la casa de un familiar o para encontrarme con la enamorada , me gustaba buscar dentro de los usuarios femeninos el rostro más bonito, el que parecía estar más triste o alegre, la elegida podía ser joven o algo mayor, la observaba todo el tiempo que demoraba el recorrido del transporte público mientras en mi cabeza se iba tejiendo toda una historia de amor, el libreto mental que en ese espacio de tiempo creaba mi cerebro llevaba diálogos, risas, lágrimas y algunas veces pequeñas broncas; el resultado de todo esto fue una serie de cuadernillos con hojas cocidas a mano lleno de poemas.¿Cuándo empezó este jueguito? En realidad todo se inició con la lectura en la secundaria de la novela “María” del colombiano Jorge Isaacs, tendría catorce años, cuando quedé profundamente enamorado de la protagonista. Con un nudo en la garganta y el deseo que le brotaran más páginas al libro, en donde se cambiara el final, me resigne a aceptar que la historia había llegado a su fin. Hasta entonces solo tenía escrito mis propias “canciones”. “María” fue mi primer gran amor platónico.
Pasó mucho tiempo para volver a sentir ese especial sentimiento por alguien a quien nunca vi en persona y que ya llevaba mucho de estar ausente de este mundo. “Evita” Perón fue mi segundo gran amor platónico. Una mujer firme en sus ideales, enamorada hasta el tuétano de su marido, de gran carácter, entregada en alma a las causas sociales, incondicional aliada del hombre que amó, segura de sí misma, “mujer de mujeres” que supo calar en el corazón de su pueblo.
Después de varios años aconteció algo sorprendente, terminé enamorado de Carmen Morales ¿Quién me la presentó? Isabel Allende, ni más ni menos, así como lo leen, en su novela “El Plan Infinito”. De este personaje –aunque la autora declaró que ella existe y es su amiga- me encantó su forma de vestir: faldones tipo gitana, bisutería de cachemira y cuero, aretes con recordatorios tradicionales de Centroamérica. Su esfuerzo para salir de la pobreza y conseguir, a base de trabajo honesto, el éxito en su vida, su alma noble y la valentía para ir tras el amor de su vida, venciendo las distancias, convirtieron a Carmen Morales en mi tercer amor platónico; nació de un libro pero se quedó dentro mi corazón como un amor real.
Cuando creí que ya no volvería a repetirse este tipo de amor mezcla de realidad y ficción apareció la genial pintora mexicana Frida Kahlo atrapándome con la magia de su arte. Después de leer su biografía y ver cuanto documental existe de ésta hermosa, genial, maravillosa y admirable mujer de gran personalidad caí rendido ante su memoria. Enamorada sin límites de su esposo y muralista, también mexicano, Diego Rivera. La artista supo brindar un tipo de amor sobre natural, como el que casi ya no existe… como el que hoy me brindan. Sí o sí, tengo que conocer “La Casa Azul”, en Coyoacan, lugar donde creció, vivió, pintó, y murió la más grande de las pintoras mexicanas. Ella fue mi cuarto y último maravilloso amor platónico.
Si esta confesión la hubiera leído en otro blog diría que el autor anda medio loco, que ya se le volaron los plomos pero también diría que bella locura que le ha permitido sentirse feliz.
Tú opinión es importante.
Crecí como muchos "chibolos" (niños) escuchando historias de fantasmas y brujas, algunas veces me las creí y asustado pasé muchas trasnochadas siempre alerta para salir volado por si algún espectro despistado venía a visitarme. Cuando descubrí que todo era puro cuento, una farsa de los mayores para mantenernos alejados de algunos sitios, empecé a inventar mis propias historias que luego se las relataba a la collera (amigos), llegando incluso a jurar "por diosito" con tal que se tragaran el cuento y esa noche sufrieran de insomnio.
Uno de los primeros objetivos para los latinos que de pronto tomaron la decisión de establecerse en éste archipiélago fue aprender el difícil idioma japonés, ya que no se dieron el tiempo de conocer algo de su cultura, al menos lo básico que les ayudara a comunicarse con sus nuevos interlocutores. El inicio fue algo accidentado, cada quien optaba por el sistema de aprendizaje que mejor se acomodaba a su capacidad intelectual o disponibilidad de tiempo.
Algunas pecas han empezado a ser parte en la piel de una mano que se arruga, como el clima que anuncia la llegada de una nueva estación, presiento que estos pequeños tatuajes naturales me avisan que va llegándole el otoño a mi vida. Las observo como fotos y descubro los cambios que he experimentado desde que aquellas manchas se imprimieron en ellas. Pienso en el tiempo que viví y en el tiempo que no llegaré a vivir. Lloro recordando a los familiares que hoy habitan en ese otro mundo y esperan mi llegada. Sonrío haciendo memoria de la gente que conocí, que amé, que me amó, que me detestó y de aquellas que me idolatraron.
Un buen día el autor de ésta bitácora le cogió la mano al tiempo y se fue con él, caminando por senderos desconocidos, tragándose las fechas del calendario, guiado por sus consejos aprendió a vivir nuevamente en la escasez; sin darle un beso de despedida se alejó de su blog. Vagó confundido entre sus problemas, descuidando lo que siempre le entusiasmó: escribir. Más de una vez pensó en regalarle al olvido su mente, sus manos, su imaginación. Sintió el deseo de darle la espalda a su mundo blogger para que muriese por inanición de visitas ante la ausencia de nuevos textos. Pero ya saben “quien se va sin que lo voten regresa sin que lo llamen” y acá lo tienen redactando éstas líneas.
Ciertamente el tema de la influenza porcina no es para bromear pero en mi caso es inevitable hacer una pequeña reflexión a mi manera. Cada diario –sea del país que fuera- siempre trae algo nuevo con que desequilibrar nuestro estado emocional y terminar comiéndonos las uñas por el nerviosismo que nos despierta. Al final los más beneficiados con toda esta situación son los medios de comunicación amarillistas que intentan encontrar algún mensaje escondido dentro de las centurias escritas por Nostradamus que nos revele algo, o recurren a la Biblia como fuente de ayuda para explicar lo que está sucediendo en el mundo.
El único punto de referencia que el pueblo japonés tenia del Perú era indiscutiblemente el majestuoso Machu Picchu o las misteriosas líneas de Nazca. Pero la popularidad del país que me vio nacer y que quizás no me verá morir creció con la llegada del ex presidente Alberto Fujimori al gobierno peruano. ¿De qué país eres? Del Perú. ¡Ah... Fujimori san! Era el clásico dialogo, aunque aisladamente por ahí alguien terminaba hablándome de la grandeza del imperio inca, en ese momento henchido de orgullo respondía con un emocionado ¡Sí!
Con el paso del tiempo he sido testigo de cuánto fue cambiando el Japón que me recibió hace diez y siete años con el de ahora. A pesar de no tener el mismo porcentaje de inseguridad ciudadana que se conoce en otras latitudes del planeta podemos decir que la delincuencia se ha incrementado alarmantemente: asaltos, violaciones sexuales, asesinatos horrendos, prostitución infantil, etc. Diariamente este tipo de noticias se reporta a través de los noticieros televisivos y prensa escrita nacional. Crónicas policiales que no se difunden mas allá de sus fronteras porque los protagonistas son nipones.

